Antes de que los teléfonos pusieran solos la hora, había que preguntársela a alguien. En la Ciudad de México, durante décadas, ese alguien fue la radio: la estación XEQK, cuyo servicio de hora exacta se volvió parte de la vida diaria de millones de personas. Y una parte de esa historia ocurrió en la colonia Algarín.

Una planta en Bernardo Couto

En el número 68 de la calle Bernardo Couto —donde hoy se levanta la Plaza Algarín— el barítono y director de orquesta Ángel H. Ferreiro instaló la planta receptora de la XEQK. La señal llegaba por vía telefónica y las transmisiones se hacían a control remoto desde el Palacio de Bellas Artes.

“La hora del Observatorio”

A partir del 1 de enero de 1940, la estación comenzó a transmitir la hora exacta entre anuncios comerciales leídos cada minuto. Al principio se hacía en vivo; años después, con grabaciones. La voz que la anunciaba era la del locutor Luis Ríos Castañeda, y la hora se tomaba del Observatorio.

Para muchas familias era un ritual: encender el radio, esperar el anuncio y ajustar el reloj de pared, el despertador o el reloj de pulsera.

Lo que queda

La radio cambió y la hora exacta pasó a otros medios, pero la anécdota sigue siendo una de las más queridas de la colonia. Cuando pases por la Plaza Algarín —hoy llena de locales de impresión y publicidad— piensa que desde ahí también se le dio la hora a la ciudad.

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Por Redacción algarin.mx. #historia #radio #XEQK

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