Casi todos hemos recibido un volante y lo hemos tirado en la siguiente esquina. Pero también hemos guardado alguno: el de la pizzería que da buen precio, el del plomero, el de la clase de baile. La diferencia está en el diseño y en a quién se lo das.
Las reglas de un volante efectivo
- Un solo mensaje. ¿Qué quieres que haga la persona? ¿Llamarte, visitarte, aprovechar una promoción? Elige uno.
- Un título que se entienda en 2 segundos. “2 × 1 en tacos los martes” funciona mejor que “Taquería Los Primos, calidad y tradición desde 1998”.
- Una razón para guardarlo. Un descuento, un cupón o una promoción con fecha.
- Tus datos claros. WhatsApp, dirección y horario. Un código QR ayuda mucho.
- Mucho espacio en blanco. Un volante saturado no se lee.
Tamaños comunes
- Media carta: el más usado, cabe en la mano y se ve bien.
- Un cuarto de carta: económico, bueno para cupones.
- Tarjetón: más grueso, se siente de mejor calidad.
¿Papel delgado o grueso?
El papel bond es barato pero se siente corriente. El couché (papel brillante) hace que los colores luzcan y da mejor imagen. Si el volante es un cupón que la gente va a guardar, vale la pena un papel más grueso.
Repartir bien es la mitad del trabajo
- Reparte cerca de tu negocio, donde la gente puede llegar caminando.
- Elige el horario: a la salida de oficinas, escuelas o mercados.
- Deja volantes en negocios aliados: la papelería de al lado, el gimnasio, la cafetería.
- Cuenta cuántos regresan. Pide a tus clientes que traigan el volante: así sabes si funcionó.
En Algarín hay talleres de impresión digital y offset que imprimen volantes. Para pocos, digital; para miles, offset suele ser más barato por pieza.